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sábado, 10 de marzo de 2012

XV

Quiero bailar un swing. Contigo. quiero que me agarres fuertemente por la cintura. Quiero que me beses desesperadamente como si fuera la última vez. Quiero que me bebas. Despacio, suave y dulcemente. Sólo tú. Quiero pasar la noche en vela. Quiero acariciar tus cabellos, dorados como la más exquisita miel. Quiero oír tu voz mil quinientas veces. Quiero tenerte solo para mí. Quiero que susurres mi nombre al oído haste que el alba llegue. Quiero que me recuerdes todos los minutos de tu eternidad. Quiero no olvidarte. Sólo te quiero a ti.


viernes, 9 de marzo de 2012

XIV

Corroes corazones como la sosa cáustica. 
Y almas como el ácido sulfúrico.
Eres la flor del mal.
Eres la fruta prohibida.
Y, aunque seas mi antídoto,
te pagaré con la misma moneda.
Sólo me rebajaré a tu nivel una vez, sólo una;
para decirte, despacio, sílaba por sílaba, "adiós,
amado veneno que corriste por mis venas".




lunes, 30 de enero de 2012

XIII

Un calendario parado no mesmo día. 14 de Xullo. Un reloxo detido no tempo. Ás catro corenta e seis da tarde.
Liscou todo o seu mundo, fuxiu por un curruncho da parede. As badaladas de ledicia xa nunca resoarán nos meus oídos. Lembro a euforia ao escoitalas. Aquel día as tixolas e as potas da mamá non paraban de traballar na cociña. Os fogóns cesaran de socato. Ela saloucaba  fronte a cómoda malia que mamá a aloumiñaba.  Eu observaba as bubelas pola fiestra. Andaban a enredar nos arumes. Un berce de recordos bambeaba só co vento.

"-Eu queríao, sabedes?"
Mamá máis eu asentimos, inmóviles.



jueves, 5 de enero de 2012

X

Los pájaros sobrevuelan nuestras cabezas.
No me dices nada, simplemente dejas que nuestros ojos se deseen.
En perfecta armonía, las hormiguitas pasan ante tú y yo.
Supongo que nunca habrá una palabra que nos designe.
Puede que excéntricos, salvajes, o libres. Puede...
Mamá pata con sus hijos patitos. Acompasados.
Nuestros corazones aceleran, como siempre, tras un suspiro, tuyo o mío.
No queremos aceptar, por puro orgullo,
que estamos hechos el uno para el otro.
Las libélulas surcan el cielo en una impoluta coreografía.
Tus cabellos son dorados cuando el sol da de lleno en ellos.
Me dices que no puedes vivir sin mi sonrisa.
El tiempo entonces, se para.
No sé que decir.
Sólo dejo que mis labios contesten, ahora firmemente pegados a los tuyos.
Comienza todo así, en aquella tarde de marzo, ahora ya tan atrás.
La primavera comenzaba a llegar.
 Los cerezos florecerían pronto.
Tus labios de miel y los mios de limón,
sellaron lo que ahora está perdido en el olvido.